EXPEDICIÓN EN KAYAK: ISLA CHETUMAL

abr 14

Despacho #13

Publicado a las 12:03
Despacho creado desde email
Queridos amigos y amigas:

En esta ocasión quisiera comentarles cómo me fue el día 12 de Abril, quinto
día de navegación como tal y sexto desde mi salida, el cual me perdí en los
Canales del Norte que conectan la Laguna de Bacalar a la altura de
Buenavista con la Laguna Chile Verde.

Todo empezó muy bien ese día, tenía todo listo, mi equipo embarcado en mi
kayak, estaba descansado, mis manos se habían recuperado algo de la
hinchazón en los dedos así como de las múltiples ampollas, abrasiones y
heridas que traía acumuladas, había recuperado fuerzas y estaba muy animado
y contento. Por supuesto, aunque sabía que podía ser un día difícil no podía
imaginarme qué tanto iba a sucederme en realidad ese día.

El día anterior, tras haberlo consultado con varios pobladores locales
conocedores del terreno, había decidido cambiar la ruta de acceso a los
canales (de las 3 posibles que hay). En un principio había decidido entrar a
los canales a través de la entrada central, que según el mapa me prometía un
recorrido más directo, más corto (4 kms. de longitud) y sin tantos
laberintos de canales. Había tres problemas con esta ruta, el primero era
encontrar la boca de entrada, puesto que según me comentaron unos lancheros
de Buenavista estaba cerrada y era difícil ubicarla, el segundo problema era
que si no encontraba la boca de entrada de ese canal central tendría que
regresar hacia el Sur de nuevo para poder entrar por el primer canal con lo
cual en ese caso me desgastaría físicamente de manera innecesaria al tener
que sumarle a mi recorrido 9 kilómetros adicionales de ida y vuelta. El
tercer problema era la escasez de agua que portaría ese canal central,
debido a que nos encontramos en la época de secas en la Península de Yucatán
(la estaciones en estas latitudes se dividen en estación seca, época en la
cual es rarísimo que llueva y estación lluviosa, cada una de estas
estaciones dura unos seis meses aproximadamente). La escasez de agua que
podría encontrar en este canal central implicaría tener que caminar durante
varios kilómetros tirando del kayak que, con suerte, flotaría en menos de un
palmo de agua.

Los lancheros me recomendaron mejor tomar la opción de entrar por el primer
canal, el canal ubicado justo enfrente del poblado de Buenavista, es decir
la entrada a los canales situada más al sur de las tres opciones posibles. A
mí no me terminaba de convencer mucho la idea porque se trataba del canal
más largo (casi de 9 kms. de longitud) y más complicado por la cantidad de
laberintos de canales que se forman por el mangle, si bien es cierto que es
el canal que más agua lleva de los tres, lo cual en ese momento era un tema
crítico, como ya les había comentado, por la época del año en la que nos
encontramos. Finalmente decidí hacer caso de la experiencia de los
pobladores locales en lugar de hacerle caso a mi cabeza y a mi intuición que
me decían que no rompiera con el plan original.

Nada más salir de Buenavista y como era todavía temprano, navegué un poco
hacia el Sureste para explorar remando paralelamente a la orilla Este de la
Laguna de Bacalar y localizar unas bocas de entrada a una pequeña laguna que
corre paralela a la orilla, una vez ubicada esta lagunita, regresé sobre mis
remadas para ubicar la boca de entrada al primer canal (el canal recomendado
por los lancheros). Una vez dentro del primer canal y viendo el mapa tomé
la estrategia, para evitar perderme, de ir tomando todos los canales que
salían a estribor y que me mantenían pegado a la parte Norte de tierra
continental del Ejido la Península (les comento a los amigos lectores que
siguen la expedición y que no son mexicanos, o puedan desconocer el término,
que un ejido en México es básicamente una propiedad rural de uso colectivo).

Como les decía anteriormente, mi estrategia a seguir durante la navegación
de este canal, sería siempre tomar los canales que salían a estribor,
independientemente de que esos canales que tenía que tomar a mi derecha no
llevaran tanta agua o alargaran un poco más mi recorrido que cualquier otro
que se atravesara en mi ruta pero que no cumpliera con la condición de salir
a mi derecha. Esa estrategia me funcionó muy bien durante las dos y media a
tres horas primeras ya que avancé sin problemas con mucha rapidez, navegando
en canales con suficiente agua, y sabiendo en todo momento donde me
encontraba (o al menos eso pensaba yo).

Durante el trayecto iba disfrutando del recorrido, viendo muchas aves y
haciendo fotografías a la vez que tomaba y anotaba datos en mi libreta de
campo y bitácora, también grababa algunos puntos en mi GPS. Se trata de una
zona interesantísima en cuanto a la observación de aves, se la recomiendo a
los amantes de la ornitología, aunque eso sí hay que acceder a fuerza con un
kayak o una embarcación de muy poco calado debido a la escasa profundidad de
la mayoría de los canales. Todos los canales del Norte son una zona
importantísima para conservarla por su belleza paisajística, su fragilidad
debido a que está sometida a un estrés hídrico importante que la hace más
vulnerable y su relativo aislamiento ya que no es una ruta de navegación muy
común, sólo es una ruta de paso y no existe población humana establecida ni
radicando de manera constante en estos canales y sobre todo porque son un
punto de contacto y de conexión entre las lagunas de Bacalar y Chile Verde
con lo cual funcionan como un corredor biológico importantísimo que permite
el trasiego de las especies de una zona a la otra ubicadas en diferentes
vertientes y con características ecológicas e hidrológicas diferentes pero
interdependientes. Esta zona también es interesante por la cantidad de
petenes que existen. Permítanme que les cuente algo sobre el término petén
para aquellos que lo desconozcan, un petén es una palabra que deriva del
maya y significa país llano o planicie, aunque el significado científico es
el de islotes de árboles que crecen agrupados formando masas aisladas de
selva, entre marismas y pantanos cubiertos por vegetación herbácea de tules,
zacates, carrizos y manglares. Los petenes son de gran importancia ya que
son algo único, fuera de la Península de Yucatán no se les encuentra en
ninguna parte del mundo excepto en Cuba, en Brasil y en la parte sur de la
Florida.

Durante la navegación y debido al silencio con el que me desplazaba en mi
kayak más de una vez nos sorprendimos y asustamos mutuamente algunas grandes
aves (garzas, cormoranes, etc…) y yo, éstas salían despavoridas al ver de
repente doblar un canal a un intruso extraño en su hábitat y yo me
sobresaltaba debido al ruido y a la fuerza del revoloteo de las alas de
estas aves que salían de repente asustadas por mi presencia, a consecuencia
de ello dí más de un brinco inesperado en mi kayak ya que a veces no iba
concentrado en las aves que pudieran ir saliéndome sino en ir viendo y
recordando mi camino y buscando el trayecto correcto.

Durante las dos o tres primeras horas más o menos estuvo todo perfecto, sólo
en una ocasión tuve que descender momentáneamente de mi kayak para superar
una zona pedregosa de unos 20 metros de longitud y de pequeño caudal de
agua, al pasarla seguí navegando normalmente hasta la Laguna de las 5 Islas,
que es la laguna más grande que hay en todo el trayecto del primer canal y
realmente se trata de una laguna que tiene bastantes más de 5 islas, pero
estas 5 son las más grandes y las que le dan el nombre local a la laguna
según me comentó uno de los lancheros con los que había hablado el día
anterior, ya que en los mapas esta laguna no tiene un nombre asignado.

Como podrán observar en el mapa de Google, que se anexa a este despacho,
después de la salida de la Laguna de las 5 Islas se produce un
estrechamiento desmesurado de los canales, casi haciéndolos imperceptibles.
Es precisamente en esta zona donde me perdí (claro que ésto lo deduje tiempo
después de que me ocurriera), llegando hasta la boca de entrada de la
segunda laguna, a partir de ahí me surgieron dudas de llevar el camino
correcto y me regresé y tomé otros canales con lo cual estuve dando vueltas
y vueltas durante más de una hora y media en un pequeño circuito de canales
pero que terminaron por desorientarme totalmente, de repente iba navegando y
a pesar de no haber marcado el recorrido me daba cuenta que por ahí ya había
pasado pero en sentido contrario. Todo este desconcierto fue ocasionado en
parte porque justo en el punto donde se estrechaba muchísimo el canal surgía
un canal que salía a mi izquierda y otro a mi derecha y que según la
estrategia, que ya les comenté al principio, debía de tomar siempre esos
canales de mi derecha, pero el sentido común (que es el menos común de los
sentidos y aquí se demuestra una vez más) me decía que por ahí no era
(realmente estaba equivocado sí era el camino correcto), es decir, mi
estrategia de seguir siempre los canales que me salieran a estribor seguía
funcionando, sólo que mi cabeza y mi sentidos llevaban la contraria a mi
frío y racional planteamiento inicial y desgraciadamente me dejé llevar por
mis emociones más que por mi racionalidad, lo que hizo que finalmente me
desorientara y me perdiera.

Ese canal mencionado que salía a mi derecha, en el que finalmente me perdí,
me desorientó por dos razones, la primera es porque justo en el medio del
canal tenía un mogote formado por un aglomerado de herbáceas que lo tapaba
parcialmente haciéndolo parecer todavía más estrecho y menos importante en
cuanto a su cauce, lo cual me hizo dudar, pero lo que más me hizo dudar y me
enredó bastante es que justo en la entrada a ese canal había una señal con
una cinta (hecha con un pedazo de tela negra no muy grande), lo cual me hizo
preguntarme si esa señal con un listón negro (que era la primera que veía de
ese color en todo el recorrido) quería decir que el camino era por ahí o por
el contrario al ser de color negro quería decir que no se me ocurriera
meterme por ahí. Mis pensamientos y razonamientos en esos momentos surgían
raudos y se acumulaban de forma contradictoria en mi cerebro tratando de
desentrañar el verdadero significado de esa misteriosa cinta de color negro,
ya que yo pensaba que si alguien en su “sano juicio” quería colocar una
señal indicadora del camino correcto lo habría hecho con una cinta de color
visible y llamativo y no con una cinta casi inapreciable y de color
negro. Sólo alguien con “mucho sentido del humor” marcaría el camino a seguir con una cinta negra invisible a la distancia y casi imperceptible incluso estando
cerca de ella. Finalmente y debido a la hora que era (anochecería en unas 2
horas) y ante la duda de lo que me esperaría más adelante decidí retroceder
hasta un terreno seguro y conocido que era la Laguna de las 5 Islas (aunque
yo pensaba que estaba en otra laguna más adelante), tuve tiempo de
explorarla un poco y de meterme por diferentes canales buscando un lugar
idóneo para acampar, buscaba entre los islotes y los petenes un lugar con
vegetación alta, pero casi todos ellos eran inaccesibles por el mangle y por
la exuberancia de la vegetación que les rodeaba, y cuando encontraba alguno
que me gustaba, de repente mi cerebro emitía una voz de alerta que decía:
¡Alto, no te metas ahí! , ¿no viste que hay chechén y que te va a llevar la
chin…. chun chan?. Para los que no vivan en la Península de Yucatán o no lo
conozcan, les comento que el chechén negro (Metopium brownei), llamado en
maya Box Chechem, es uno de los árboles más famosos en la Península y el
primero (por tu seguridad) que debes aprender a reconocer y evitar cuando
visitas y recorres estas selvas y humedales del sureste mexicano ya que su
resina y hojas son muy cáusticas y producen una especie de quemadura en la
piel que al principio pica, te rascas y se va ampollando y lo peor es que
donde te tocas se extiende contagiándose la piel, a la semana suele pasarse
el problema y sin dejar marca, pero realmente se pasa una semana muy
incómoda y molesta. La buena noticia es que es un árbol muy fácil de
identificar sus hojas son verdes anchas y con bordes ondulados a forma de
olas, en la época de secas, al ser un árbol caducifolio, pierde algunas
hojas y muchas de las hojas se vuelven amarillentas y con puntos negros.
Jamás toques un árbol de chechén si no quieres sufrir (lo digo por
experiencia), y si lo haces los mayas dicen que hay un remedio tradicional
que es buscar la cura en el árbol del Palo mulato, llamado en maya Chacá (Bursera simaruba), el árbol de color rojo cuya corteza frotada sobre la
piel quemada, sana al enfermo intoxicado por el chechén.

A continuación les cuento una leyenda maya que me parece fantástica y que
explica esa dualidad entre el Chechén y el Chacá existentes en otras
culturas con otros nombres como el Yin y el Yan, lo bueno y lo malo, etc…

***"La Ceiba que era un dios de los mayas, tenía dos hijos Chaká y Chechén,
Chechén era muy travieso, impertinente, y provocador. El dios Ceiba, decidió
castigarle mandándolo a la tierra donde estaría inmóvil y aprendería a
comportarse. El joven al verse preso por las limitaciones de ser un árbol
descargó su rabia intoxicando a cuanto ser humano se le acercase. El padre
al ver esta situación se enfadó mucho…., Chaká el hermano mayor para evitar
un castigo a su hermano se ofreció a venir al mundo ofreciendo el antídoto
de la intoxicación que provocaba su hermano. El dios Ceiba al verlos juntos
los echó de menos y decidió visitarlos y quedarse con ellos, naciendo así el
árbol más poderoso y sagrado de toda la cultura maya: La Ceiba, que une el
cielo y el inframundo, es el árbol de la sabiduría y el conocimiento de los
mayas."***

Espero que les haya gustado esta bonita leyenda, hay otras preciosas
leyendas mayas relacionadas con el Chaká y el Chechén, pero el contarlas
aquí se sale un poco de la finalidad de estos despachos , si alguien está
interesado en conocer más sobre estas leyendas puede escribirme (kayakexpediciones@gmail.com) y enviarme su correo para que se las haga
llegar.

Una vez en la Laguna de las 5 Islas y tras un rato de buscar una zona
adecuada para acampar encontré una sección de la laguna ubicada al Norte y
que estaba bastante protegida, pero la cuestión era que de nuevo tendría que
acampar entre el mangle (en este caso mangle rojo enano) por ser un área más
despejada y segura y donde el impacto de mi acampada sería menor que si
hubiera tenido que abrir un área en el monte con mi machete para limpiarla
lo suficiente y así tener espacio donde poner mi casa de campaña. La buena
noticia era que el fango que rodeaba a este mangle estaba más duro que la
última vez, lo cual me facilitó bastante instalar la tienda y no tener
tantas complicaciones al moverme entre el mangle ya que mi pierna ya sólo se
enterraba hasta la rodilla ocasionalmente….

Creo que la decisión más acertada que tomé ese día fue, ante las dudas y
problemas de orientación que estaba teniendo, mantener la serenidad y
decidir tomármelo con calma, asumir que esa noche la iba a pasar en los
canales y retirarme a un área segura de la cuál sabría como regresar hasta
el poblado de Buenavista en el caso de que no pudiera seguir avanzando al
día siguiente hasta el final del canal ya en la desembocadura con la Laguna
de Chile Verde. Al fin y al cabo al día siguiente estaría más descansado con
la mente fresca y con tiempo suficiente para tratar de encontrar el camino
correcto. Con este actuar traté de hacerle caso a la ingeniosa y cierta
sentencia de D. Quijote cuando decía: ***"Confía en el tiempo, que suele dar
dulces salidas a muchas amargas dificultades”.***

Con estas ideas en mente monté mi campamento y me metí en la casa de campaña
donde acomodé todas mis cosas y empecé a valorar la situación en la que me
encontraba. Es increíble la sensación psicológica de seguridad que te da
estar dentro de un trozo de tela como es la casa de campaña, en la cual
parece que estando dentro de ella nada de los potenciales peligros del
exterior te pueden afectar. Al menos esa es la sensación que yo tenía.
Dentro de la casa de campaña me puse a revisar los mapas con tranquilidad
para tratar de identificar donde me encontraba exactamente (yo creía
encontrarme ya en la segunda laguna, cuando realmente me encontraba todavía
en la primera). Saqué mi GPS, que hasta esas alturas del viaje sólo había
usado ocasionalmente para grabar algunos puntos, y traté de ver si el mapa
de Map Source que lleva integrado el GPS me daba alguna pista de dónde
estaba realmente, pero debido a su poca resolución y definición no me sirvió
de mucho. Finalmente y casi sin querer se me ocurrió encender mi celular
aunque sin pensar que realmente tuviera señal debido a lo aislado de la
zona, pero cuál fue mi sorpresa que ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Guau!!!!!!!!!!, ¡tengo señal!.
Es como si de repente se me abriera el cielo y bajaran los ángeles a
ayudarme, imagínense mi entusiasmo y la sensación de tranquilidad al darme
cuenta de que tenía señal y de que al menos podría comunicarme con mi
familia y explicarles mi situación y el retraso que iba a tener y que así no
estuvieran tan preocupados.

Hablé con mi esposa a través del celular para tranquilizarla, por cierto a
la cual le tengo muchísimo que agradecer, puesto que gracias a ella he
podido estar transmitiéndoles la información que iba recopilando durante la
travesía, ya que yo normalmente se la iba entregando en algunos puntos
preestablecidos para hacérsela llegar a ustedes a través de esta página web,
ella y mi bebé constituían todo mi apoyo en tierra para exclusivamente
hacerme algunas fotografías mientras remaba y recopilar mis aventuras y
desventuras durante esta fantástica expedición. Aunque en esta ocasión su
ayuda iba a ser inestimable una vez más, le pasé las coordenadas que
marcaban mi GPS y ella pudo ubicarme en el Google Earth y decirme
exactamente donde me encontraba. Todo ésto me ayudó muchísimo porque ya
sabía exactamente donde estaba y sería mucho más fácil a partir de ahora
ubicar con el mapa los diferentes puntos de referencia y así encontrar el
camino correcto de salida de estos canales.

Les anexo una fotografía satelital con la ubicación de la zona donde me
perdí y donde puse mi campamento para pasar la noche.

De todas formas y antes de hablar con mi esposa ya había diseñado mi
estrategia para el día siguiente, la cual creo que me hubiera sacado de ese
laberinto de canales a pesar de no haber sabido exactamente donde me
encontraba, pero bien es cierto que el dato de la ubicación exacta que me
proporcionó mi esposa hizo una gran diferencia ya que me ayudó muchísimo y
me dio una mayor certeza y seguridad en mis movimientos. La estrategia
consistía en intentar de nuevo desde la mañana temprano el avanzar hacia la
salida, pero esta vez iría marcando todos mis movimientos y los puntos
conflictivos, así como las entradas y salidas de los canales con trozos de
cinta de tela de color naranja, visible a la distancia, lo cual me
permitiría volver con seguridad sobre mis pasos en el caso de equivocarme
durante el trayecto. En el caso de que finalmente no encontrara la salida al
laberinto de canales, regresaría a la Laguna de las 5 Islas que ya me era
muy familiar y desde ahí emprendería el regreso hasta el poblado de
Buenavista, aunque desgraciadamente para ello tuviera que renunciar a
terminar el circuito completo de la expedición como estaba previsto
inicialmente. Pero lo más importante para mí en esos momentos era mi
seguridad y el tener la certeza de salir de esos intrincados laberintos y
poder regresar a salvo con mi familia.

Ni que decirles que esa noche una vez que contacté con mi esposa pude dormir
más relajado y a pierna suelta.

Les anexo una imagen satelital con el recorrido que hice ese día.

Un fuerte abrazo, Luis


  • Nombre: Raudales
  • Elevación: 106 m
  • Latitud: 18° 4224Norte
  • Longitud: 88° 1520Oeste

Comentarios


  • Denunciar como ofensivo...
    2012-06-27 15:58:12 Gle dijo: Una consulta como se pueden curar las quemaduras del arbol Chechen


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